Cuando se habla de maridaje en alta gastronomía, a menudo se simplifica el papel del sumiller como alguien que “elige vinos”. La realidad es mucho más compleja.
El trabajo del sumiller moderno se apoya en formación reglada, criterios técnicos verificables y decisiones prácticas ligadas al plato, no al marketing.
Este artículo explica cómo se construye realmente un maridaje, en qué se basan los sumilleres y qué puede aprender el aficionado informado.
La base es la formación técnica
Los sumilleres profesionales que trabajan en restauración gastronómica suelen formarse en instituciones reconocidas internacionalmente, entre ellas:
- Court of Master Sommeliers
- Wine & Spirit Education Trust (WSET)
- Escuelas oficiales de hostelería y sumillería en España y Europa
Estas instituciones establecen criterios técnicos estandarizados sobre:
- análisis sensorial
- equilibrio gustativo
- estructura del vino
- interacción vino–comida
El maridaje no es intuitivo, se enseña y se evalúa.
Qué analizan primero: el plato, no el vino
Uno de los principios más documentados en sumillería moderna es este:
El maridaje se construye desde el plato, no desde la botella.
Esto se puede comprobar en manuales formativos del WSET y del Court of Master Sommeliers.
El sumiller analiza:
- intensidad del plato
- textura
- grasa
- acidez
- dulzor
- amargor
- umami
- técnica de cocción
El origen del vino no es un criterio primario. Lo es su comportamiento en boca frente al plato.
Equilibrio antes que afinidad geográfica
Existe una creencia extendida de que los vinos locales se maridan “por proximidad”.
En la práctica profesional:
- no se elige un vino solo por ser local
- se elige si equilibra el plato
Este enfoque está documentado en:
- programas de formación de sumillería
- guías técnicas de maridaje
- literatura gastronómica especializada
Por eso, un vino entra en una mesa gastronómica cuando:
- tiene acidez suficiente
- tiene estructura adecuada
- no domina ni desaparece
La geografía suma, pero no sustituye al equilibrio.
Cómo se construyen los maridajes en restaurantes gastronómicos
En restaurantes de nivel alto (incluidos los reconocidos por guías internacionales):
- Los maridajes no son fijos
- Se revisan por:
- temporada
- cambio de menú
- disponibilidad de vino
- evolución del plato
Esto explica por qué:
- muchas cartas de vino no se publican
- un vino puede aparecer y desaparecer
- una referencia puede usarse solo en maridaje
La carta es una herramienta viva, no un escaparate.
Qué busca un sumiller cuando elige un vino “de territorio”
Cuando un sumiller incorpora un vino de una denominación concreta (como D.O. Málaga o D.O. Sierras de Málaga), lo hace porque el vino:
- Funciona técnicamente con el plato
- Tiene identidad reconocible
- Aporta coherencia al relato gastronómico
No se elige para “representar” una zona, sino porque resuelve un pase del menú.
Este criterio está alineado con la práctica descrita en formación profesional y entrevistas a sumilleres publicadas en medios especializados del sector.
Qué aprende el aficionado de todo esto
Este enfoque profesional aporta al consumidor varias claves útiles:
- El mejor maridaje no siempre es el más evidente
- No todos los vinos sirven para mesa gastronómica
- El equilibrio es más importante que la potencia
- Un buen vino mal maridado puede fracasar
Entender estos principios permite disfrutar más del vino y de la comida.
La filosofía de Marida Málaga
En Marida Málaga trabajamos exactamente desde este enfoque:
- primero el plato
- luego el vino
- después el relato
Nuestros packs y contenidos se construyen:
- con recetas reales
- con análisis técnico
- sin forzar denominaciones
- sin titulares vacíos
Porque el vino se defiende cuando funciona en la mesa, no cuando se impone en el discurso.